Es un blog joven, el mío: no tiene ni medio año. Y a este domingo le toca ser el primer día en el que pongo una entrada para manifestar el dolor por la pérdida de una persona. Alguna vez tenía que ser la primera, pero ello no lo hace menos desagradable. Esta madrugada ha fallecido una buena persona, uno de mis referentes políticos, un hombre polifacético, bueno y honesto. No quiero trivializar el asunto, pero se ha muerto la única persona que tuvo los santos cojones de mandar a la mierda al expresidente del gobierno, José María Aznar, cuando éste defendía la invasión de Irak en el Parlamento. Se ha muerto José Antonio Labordeta: cantautor, poeta, presentador de televisión, político y, ante todo, un demócrata de los pies a la cabeza.
Bastará encender la radio o la tele para asistir a sentidas biografías a lo largo del día de hoy, así que no me voy a detener más en catalogar sus méritos. Por eso voy a ser breve y voy a intentar explicar por qué admiro yo a esta persona. La canción protesta nunca ha sido lo mío y, además, son joven para haber vivido sus años dorados. Sí que recuerdo de mi infancia el programa de La 2 “Un País en la Mochila“. Recuerdo a ese señor bonachón que nos enseñaba vivir y recorrer España. Un señor culto lleno de anécdotas al que daba gusto escuchar. En mi opinión, así se muestra el amor por el propio país: compartiéndolo y explicándolo de una forma amena y hermosa en la televisión. Nada que ver con palabras grandilocuentes ni besos a la bandera. Entre 2000 y 2008, representó a la Chunta Aragonsesista en el Congreso de los Diputados, defendiendo desde su minoría las posiciones de izquierda con una elocuencia bastante superior a la que se suele presenciar por esos lares. Fue, en los años más negros del aznarismo, uno de los pocos diputados que se atrevió a decir las cosas claras. En los últimos tiempos, ha sido colaborador de uno de mis programas de radio favoritos: “No es un día cualquiera”, conducido Pepa Fernández en RNE. Ha sido en el espacio que le dedicaban, titulado “Las cosas que le pasan a Labordeta”, y en el que dialogaba con el desternillante José María Íñigo sobre cualquier cosa que se les ocurriera, donde me he enternecido más. Ya en los últimos tiempos se le oía apagadito y enfermo, pero era una dulzura escucharle hablar con alegría, lucidez y seriedad de las quejas que los escuchantes del programa le enviábamos.
Os dejo con una entrevista que le hizo Jordi “El Follonero” Évole, en la que repasa su más sonado éxito en el Congreso. Buen viaje, señor Labordeta: espero que donde vayas, a ti y a tu mochila os queden millones de cosas por descubrir.

