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¿Becas de subsidio o de excelencia?

Una de las aulas de la Facultad de Ciencias Físicas de la UCM en la que estudié varias asignaturas.

Ayer nuestro ministro payaso favorito lanzó otro de sus globos sonda para despistar al personal. Después de llevar meses insinuando que se iban a endurecer los requisitos para conseguir becas universitarias, ayer se destapó diciendo que subiría la actual nota de corte para la obtención de dichas becas, que está en un 5 (sobre 10) a un 5,5 o un 6. Antes de exponer mi opinión sobre este tema, voy a explicar un poquito de qué van estas becas, porque yo he lidiado con ellas varias veces:

  • Las becas del Ministerio de Educación pueden cubrir varias cosas: desde solamente la matrícula del año correspondiente de carrera hasta parte del desplazamiento o de los libros de texto.
  • Cuando se demuestra que la familia tiene unos ingresos realmente bajos se da una ayuda compensatoria que, sin permitir totalmente la manutención del estudiante, la cubre en parte. Si el estudiante demuestra que no vive en casa de sus padres, esta ayuda se incrementa.
  • Aunque hay un requisito de nota, porcentaje de créditos aprobados y créditos matriculados mínimos para pedirla, son límites muy muy bajos: un 5 como nota mínima, 60% de los créditos del último curso aprobados y cosas así.

Todo esto deja claro que las becas del Ministerio no son becas pensadas para premiar la excelencia académica o para garantizar que los alumnos brillantes tengan la matrícula cubierta: no importa cuán buen estudiante seas, que si te pasas un poco de la renta mínima, no te la van a dar. Cuando ayer dije por Twitter que un 6 de media no me parecía una nota de corte tan descabellada para la concesión de una beca, todo el cuerpo de ingenieros de mi TL se volvió loco. Sus argumentos eran los siguientes:

  • Cuando trabajas y estudias a la vez aprobar el 60% de los créditos matriculados y llevar un 6 de media es casi imposible. Mucha gente necesita trabajar para costearse los estudios. Si no has estudiado la carrera mientras trabajabas vales menos que yo.
  • Las ingenierías son carreras muy difíciles.Donde al resto del mundo se le pide un 6 a ellos se les tiene que pedir un 5. Donde al resto se le pide un 5, para ellos con un 4 debería bastar. Es que sufren mucho.
  • Las becas (en general) sirven para que todo el mundo sin excepción pueda ir a la universidad, no para premiar la excelencia académica.
  • Hay mucha gente que quiere estudiar una carrera y no lo hace porque no tiene dinero para ello.

El tuit de la discordia

Estoy muy en desacuerdo con estas afirmaciones y me pasé un rato discutiento por Twitter con gente sobre ello. Como allí es complicado explicarse, voy a tratar de poner las cosas en claro por aquí. Respondo a los argumentos por orden.

  • En general, trabajar mientras se estudia es opcional. Si ni el estudiante ni la familia pueden costear los estudios (y, OJO, no hay irregularidades en la declaración de la renta de la familia), se puede conseguir una beca del Ministerio sin gran dificultad. Quien elija trabajar para costearse los estudios en general no debería obtener una beca: no se está dedicando a tiempo completo a estudiar y está generando ingresos que le permiten pagar la matrícula. Yo elegí trabajar esporádicamente durante la carrera para pagarme mis caprichos, pero nunca de forma seria, porque acabar la carrera era mi prioridad.
  • Siempre he pensado que los físicos y los matemáticos somos gente bastante gilipollas que tenemos a creernos que somos mejores que el resto del mundo. Pero en esto muchos ingenieros nos aventajan. Viven convencidos de que sus carreras son dificilísimas y de que merecen un trato diferente al del resto de estudiantes. Lo que no sabe es que si bien a ellos se les da ese trato de favor (normalmente, notas de corte más bajas que para el resto de estudios), a los físicos y a los matemáticos se nos mete en el mismo saco que a los periodistas y filólogos a la hora de, por ejemplo, pedir una beca de excelencia. Yo he estado ahí, yo he pedido becas de excelencia con una media superior al 8 en tercero de físicas (os juro que Físicas es más difícil que muchas ingenierías) y en vez de dármelas a mi se las han dado a gente de Comunicación Audiovisual.
  • En mi fascista visión del mundo las becas no están para garantizar la igualdad de oportunidades para ir a la universidad. Para eso está el sistema de educación pública. En mi opinión sencillamente deberíamos pagar el doble de impuestos y tener una universidad tan gratuita como la educación secundaria. Ya sé que no es el caso, pero así lo veo. No obstante, otra cosa voy a decir: ir a la universidad no es obligatorio.
  • Es cierto, para esas personas que no pueden ir a la universidad el Estado tiene que tener mecanismos de compensación: nadie que quiera ir a la universidad y tenga capacidad e interés en ello debe quedarse sin ir. Ahora bien, por cada persona que no puede ir porque no tiene dinero, os puedo mostrar a 10 que había en mi facultad que estaban allí porque algo había que hacer, porque algo había que estudiar, y por estudiar me refiero a pasar 7 u 8 años vagando por los pasillos y aprobando asignaturas por inercia, aprendiendo cero y consumiendo dinero y recursos que pagamos entre todos. Lo siento, esos también son muchos y estoy completamente a favor de que a los repetidores se les cruja con los precios de las matrículas. Lamentablemente hay mucha gente que va a la universidad a pasarlo bien unos años y no tienen ni el interés ni la capacidad necesarias para estar ahí.

De este modo, quiero tratar de explicar mis conclusiones sobre esto: pienso que el sistema universitario ha trabajado mucho para garantizar la igualdad de oportunidades y que muchas de las medidas tomadas a este respecto han sido aprovechadas por vagos y gente que no debería estar estudiando una carrera, no al menos a costa de nuestros impuestos. Esto se ha hecho a costa de abandonar a los alumnos brillantes: solamente hay becas de colaboración y excelencia para unos poquísimos y se reparten de una forma muy rara. Para un estudiante que quiere prosperar en el mundo universitario, empezar a meter la cabeza en un departamento y asumir tareas sencillas en un laboratorio, esto es terriblemente frustrante y llegas a preguntarte cuál es la diferencia entre sacar las asignaturas con notable o sobresaliente y sacarlas con aprobado. Me parece que esto también es terriblemente injusto y que las becas de excelencia están totalmente erradicadas, para dar lugar a subsidios que, si bien son necesarios, no son excusa para eliminar las otras.

En resumen: que la universidad debería ser un sitio de excelencia y no de juerga. Estoy a favor de que se suba la nota de corte de las becas. Nunca a favor de los recortes. Nunca.

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Por qué no me gusta la dación de pago

Es 2005. Una pareja, él camarero y ella periodista, deciden comprar una casa. Entre los dos ganan un poquito más de 2000 euros al mes. Pero no importa, todo indica que es el momento. Hay una casita con dos dormitorios en un pueblo de las afueras de Madrid. No es demasiado nueva y el salón puede confundirse con el pasillo pero no hay nada que el amor no pueda hacer acogedor. Como la casita está a tomar por culo de la civilización, también hay que hacerse con un cochecito. Dos, uno para cada uno. Van al banco con sus nóminas y todo su amor y suena la flauta: por más de la mitad de sus ganancias mensuales, pueden tener una hipoteca a 50 años con la que poner en marcha su vida juntos. Ciegos de amor y de alegría, firman todo lo que les pongan por delante. Si el banco dice que se puede, tendrá razón.

En algún lugar entre Madrid y Toledo hay un sitio en el que los sueños se cumplen. Se llama Seseña.

En 2010 él pierde el trabajo. En 2011 ella. En 2012 llevan ya meses sin pagar y no hay perspectiva de que la cosa mejore. Descubren con terror que es imposible vender la casa por el precio por el que la compraron: a lo sumo, la mitad. Y ni por esas. No tienen nada, porque la casa que creían tan suya es, en realidad, del banco. Ellos se la van pagando poquito a poco y ahora han dejado de hacerlo. Y el banco no es una ONG. Es una sociedad con ánimo de lucro con la que han firmado un acuerdo que están incumpliendo. Ahora es cuando se dan cuenta de que cuando firmas algo con el banco es como cuando vendes tu alma al diablo: vas a cumplir, te guste o no.

Ahora viene el tío Paco con la rebaja, han incumplido su palabra y el trato era que quien la hace la paga. Pero no. Está feo echar a la gente de su casa. Solo que no es su casa: es del banco, que adelantó el dinero para comprarla. Y yo no tengo el más mínimo interés en pagar (en favores por parte del gobierno a cambio de la supuesta caridad de los bancos) la inconsciencia de otros. Porque yo tengo dos dedos de frente y no se me ocurrió formar parte de aquel sinsentido que fue la década pasada.

Si la gente es imbécil, que apechuguen con su estupidez hasta las últimas consecuencias. Nadie, repito, NADIE ha obligado a nadie a comprar una casa. Hay alquileres, hay otros métodos para tener un techo. Si las cosas hubieran venido bien dadas, las casas habrían acabado siendo suyas y el Estado no habría sido partícipe de sus beneficios. ¿Por qué tiene que interceder (con recursos económicos de todos, obviamente) cuando los proyectos personales de la gente salen mal? Nos quejamos mucho de que los banqueros y empresarios han querido privatizar las ganancias y colectivizar las pérdidas, pero no es distinto de lo que hacen quienes culpan al Estado de su propia insensatez. Si estamos en un modelo capitalista, lo estamos para todo. La alternativa es la supresión de la propiedad privada y la obligación, por parte del Estado a dar vivienda a todos sus ciudadanos. A mi me parece de puta madre, que conste. Pero es obvio que a la mayoría no.

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Beatriz y los cuerpos celestes

Ayer terminé de leer un libro que ha marcado a buena parte de mi generación. Especialmente a las chicas. Y, sobre todo, a todas aquellas que a los 17 se dieron cuenta de que sus fantasías sexuales se veían pobladas intensivamente por seres de su mismo sexo. Ayer acabé de leerme (sí, por primea vez a los veintitantos años) Beatriz y los cuerpos celestes, de Lucía Etxeberría.

Sabía que en algún momento tendría que leerlo, especialmente porque parece fundamental para comprender la dramática psique de la mayoría de lesbianas de mi edad. Nunca había leído nada de la Etxeberría, aunque las excentricidades de dicho personaje siempre me han producido un ligero rechazo. Curiosamente, a pesar de que la novela no me ha gustado nada, ella se ha ganado mi aprecio, sobre todo porque escribe bastante bien.

No me es ajeno que Beatriz… es una obra de juventud: es decir, no solo es una de las primeras novelas de su autora, sino que se disfruta mucho más cuando se lee antes de cumplir los 20. Porque si no las desventuras depresivas y alcoholicas de la protagonista y su amor platónico tienden a sonarte a cuento chino. Ojo, a partir de aquí SPOILERS.

Al principio la historia no me disgustó: aunque algo falta de ritmo, las andanzas de la protagonista por Edimburgo y los datos sobre su (absolutamente normal) relación con su novia parecen bien mezclados con su regreso a casa. Pero al final de la primera estapa del libro se produce el primer giro engañoso: sin que nadie nos avise, sin que la protagonista en su monólogo interior haya dicho nada (omisión de información básica con el único objetivo de sorprender ya en la página 80), estamos ante una historia de pijos drogadictos. No tiene sentido la sorpresa que nos produce la revelación de que Mónica haya terminado en una clínica de rehabilitación: Bea, con lo que ha vivido con ella (toda la historieta relatada en la segunda parte del texto apunta inequívocamente a ese final), lo sabe perfectamente. Lo que pasa es que no nos lo dice. Lo cual me parece un recurso pobre para añadir emoción a una historia que no la tiene.

El resto es muy aburrido. Una repetitiva historia de adolescentes deprimidos, que se llevan mal con sus padres y que juegan al trapicheo por el Madrid de los 90 para compensar sus carencias afectivas. Y, por supuesto, un amor lésbico no correspondido. Vamos, la historia de cualquier adolescente pero llevada hasta límites ridículos, con absurdos intentos de violación cads diez páginas y extensas justificaciones para explicar el estúpido comportamiento de sus protagonistas. Etxeberría se empeña en explicarnos punto por punto, detalle por detalle, putada por putada, lo malos que son los padres de estas chicas. A mi para estas cosas con un par de pinceladas me suele bastar (tal y como hace con el personaje de Cat, hábilmente desdibujado durante toda la novela), de modo que las broncas de Bea con su madre me aburren soberanamente.

Al final la historia de los adolescentes drogadictos acaba como el rosario de la aurora y encima viene sazonada con reflexiones sobre lo pequeños que somos en el Universo y el fondo cósmico de microondas (WTF?) que no vienen a cuento (es más, quedan ridículas). A mi lo único que me interesó del libro fue lo que pasaba en Edimburgo: me parecía lo único relativamente creíble, a pesar de la inverosímil falta de habilidades sociales de la Bea de marras.

Supongo que al final tiendo a verlo como un libro que antes o después tenía que leer, a pesar de que no sea para nada de mi estilo. Puede que si lo hubiera leído a los 18 (la edad de la protagonista durante buena parte de la historia) hubiera empatizado un poco más con esa forma dramática y pomposa de ver la propia vida. Pero esto no significa que no le vaya a dar más oportunidades a Lucía Etxeberría en el futuro.

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Las mejores series de la nueva temporada

Dexter me aburre (ni siquiera he empezado a ver la nueva temporada). Faltan un par de meses para que vuelva Lip Service. Damages se ha convertido en serie de verano (por cierto, tengo pendiente escribir algo sobre su última temporada, que me ha gustado mucho). El otoño se pintaba crudo, solamente con Fringe y sus altibajos para calmar mi frenesí de series; de modo que, en un movimiento poco habitual en mi, ha empezado la temporada y me he puesto a ver unas cuantas de las nuevas. Y estoy gratamente sorprendida.

Terra Nova

De las nuevas es la primera que me puse. Todo el mundo la ponía tan rematadamente mal que acabó siendo mucho menos mala de lo que me esperaba. La cosa va de un futuro apocalíptico en el que la única esperanza para una Tierra inhabitable es un vórtice que permite viajar 68 millones de años atrás en el tiempo. En una selva repleta de dinosaurios (sí, de plástico, no todas las series pueden ser Juego de Tronos, así que no nos pongamos pijos) y misterios (sospecho que soy la única persona sobre la faz de la Tierra a la que la trama misteriosa de esta serie le resulta interesante). No nos vamos a engañar: es una serie familiar plagada de clichés, con efectos especiales de serie B y (por ahora) poca imaginación a la hora de explotar situaciones originales. Es un buen artículo para matar el rato con un pequeñísimo rescoldo de interés intelectual: la sociedad de colonos que se crea en la selva (o sea, Terra Nova) parece idílicamente feliz pero, en realidad, está dominada por militares con poca afición por la Democracia y el Estado de Derecho. No va a suceder, pero me encantaría que la serie reflexionara sobre esas cosas (lo sé, tengo que dejar de acordarme de Battlestar Galactica). En general, malilla pero entretenida. 5/10

Person of interest

J. J. Rey Midas Abrams y el hermano y guionista de Christopher Nolan juntos. Y con Benjamin Linus poniendo carita de bueno. Esta tiene que molar. Pues no. Me aburre soberanamente: he visto 4 capítulos y, como no me suelen gustar los capítulos autoconclusivos, la tengo al borde del abandono. La máquina salvadora de víctimas que solo da el número de la seguridad social de la persona que hay que proteger (que curioso, solo en Nueva York) tiene más trampas que una película de chinos, un protagonista todavía más soso que el Jack de Lost (era difícil lograrlo) y una carencia acuciante de trama. Si sigo viéndola solo será porque los cuatro primeros episodios de Fringe me despertaron exactamente las mismas sensaciones y el Abrhams este ya ha demostrado que no es ningún mindundi. Pero, por ahora, mala y aburrida. 3/10

Revenge

Con esta me puse porque empezaba a ver a demasiada gente diciendo que era muy buena. Y por Madeline Stowe. Y madre mía, es la mejor adaptación de El Conde de Montecristo (estaría bien que lo pusieran en los créditos, por cierto) que he visto en mi vida. No deja de ser un culebrón de amor, lujo, odio y venganza, pero a mi me está encantando. Los actores (especialmente ellas) más que correctos; los personajes realista y nítidamente dibujados, pero sin ser pedantes; y la trama exquisita, de estas historias que empiezan mostrándote el final sin pudor y que, aún sin ser excesivamente sorprendentes, te mantienen en tensión y te transmiten emociones. Lleva ya unos cuantos capítulos y sencillamente me está encantando. Es, en mi opinión, de lejos el mejor estreno de la temporada. Mi único temor es que el éxito la lleve a tener miles de temporadas que la estropeen. Por cierto, de todas las que menciono es la única que le he recomendado a mi madre, que consume más series que yo y a la que solo le recomiendo lo que pienso que de verdad merece la pena. 8,5/10

American Horror Story

Solamente he tenido tiempo de ver el piloto, pero voy a seguir con ella. En general solo me gusta el género de terror si está muy bien hecho o si se sostiene por una trama que me enganche de verdad. Es un poco pronto para juzgar si esta historia solamente pretende dar miedo y meter personajes de mal rollo sin parar en la vida de los protagonistas, o si va a desarrollar una buena trama con todo eso. Por ahora, la historia del matrimonio en crisis, el sexo (no me parece excesivo y creo que está muy bien traído, me encanta el detalle de la ama de llaves) y las visiones de mal rollo me están gustando mucho. Una combinación de personajes decentemente definidos con un ambiente que da miedito de verdad, aunque no el suficiente pánico como para no ser capaz de ver la serie sola. Creo que si no tiene demasiadas pretensiones es una serie que puede funcionar muy bien, porque además tiene una buena factura (las escenas de más miedo un poco serie B, pero no pasa nada). Ahora bien, no es una serie apta ni para puritanos ni para miedosos (este punto del miedito hace que no se la recomiende a mi madre). Inquietante y entretenida. 7/10

Once upon a time

Cuentos de hadas y la doctora Cameron, que era lo único que me parecía realmente interesante allá cuando yo veía House. Una serie que sin las piradas de pancho de Joss Whedon y Sam Raimi no habría llegado a existir, pero que a mi me ha parecido muchísimo mejor que la Legend of the Seeker de este último (por cierto, ¿esa serie se sigue haciendo?). Me vi anoche el piloto con poquísima fe, esperándome un pastelón infantiloide y… bueno, creo que no es exactamente eso. Creo que más bien se pitorrea bastante de los cuentos de hadas, aunque a lo mejor aún es pronto para decirlo. Me pareció un planteamiento muy original e imaginativo, el capítulo me tuvo entretenidísima durante sus 43 minutos y, aunque algunas cosas en la ambientación son un poquito cutres (de nuevo, Battlestar Galactica, Lost y Juego de Tronos nos tienen mal acostumbrados), me parece que la amena historia los compensa. Desde el primer momento la serie se presenta sin tapujos: una lucha entre el bien y el mal, lo bonito y lo feo, en la que todos queremos que gane lo bonito y la bruja mala se vaya a su pueblo. Pero para entretenerse parece la mar de adecuada. Si sigue un par de capítulos más así, se la pasaré a mi madre. 7/10

Me dejo un par de series en el tintero: Pan Am, que todo el mundo dice que es genial pero yo no creo que me ponga con ella hasta que confirmen la renovación; y Ringer, el culebrón de amor y lujo protagonizado por Sarah Michelle Gellar del que no sé muy bien qué pensar, porque he visto un cacho del piloto y me pareció entretenido, pero todo el mundo la pone a caer de un burro. Sencillamente no he tenido tiempo para ponerme como Dios manda con ninguna de las dos. Si alguien tiene alguna sugerencia y/u opinión, los comentarios sirven para apuntarlas y que yo las lea.

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Que alguien me lo explique

Se equivocan quienes ironizan con la falta de concreción del Partido Popular a la hora de exponer su programa electoral. Con la derecha gobernando en 15 de las 17 autonomías, su programa político está bien claro. La consigna es simple: liberalismo brutal, privatización de los servicios más elementales y, para el que no pueda pagar las prestaciones privadas, migajas de pordiosero. El neoliberalismo económico, además de la letra, con sangre entra.

Los españoles infringimos al PSOE un castigo memorable en las elecciones de mayo. Normal, los últimos dos años de tropezones, desconcierto y de no tener ni puta idea de lo que hay que hacer les tenían que pasar factura. A cambio nos regalamos unos gobernantes que lo tienen todo mucho más claro. De las recetas milagrosas del PP para solucionar el paro y la falta acuciante de crecimiento no se sabe nada en las comunidades autónomas que gloriosamente gobiernan. Francamente, no hay ni un solo indicio que invite a pensar que el Partido Popular va a saber gestionar la crisis económica mejor el Socialista, puesto que a nivel regional no aportan grandes soluciones. Lo que si está claro es que donde el PSOE ha tratado de mantener, mal que bien, becas de libros de texto, hospitales públicos dignos, medicamentos para nuestros enfermos y ayudas a los pensionistas más necesitados, los populares van a venir a follárselo todo. ¿Por qué vamos a permitir, entonces, que arrasen en las elecciones del mes que viene con una mayoría absoluta como no se ha visto en años?

Estoy deseando ver las caras de los orgullosos ciudadanos que salen a manifestarse junto a antisistemas a los que les interesa más crear sus propios chiringuitos en lugar de viviendas para los que más las necesitan en los edificios que ocupan ilegalmente (que curioso, igualito que los políticos a los tanto defenestran). Estoy deseando ver la cara de toda la gente que grita alegremente Lo llaman democracia y no lo es cuando el PP tenga más poder político en sus manos del que no ha tenido nadie desde los tiempos de la dictadura. Lo estoy deseando porque cuando hayamos destruido al único partido capaz de plantarle cara a la derecha en este país, entonces sí que tendremos motivos para quejarnos.

Necesito que alguien me explique por qué los españoles de izquierdas vamos a hacer esto. Vale que el PSOE no es la mejor opción. Pero es que he votado muchas veces a IU y siempre, sin excepción, me he arrepentido de mi voto: no son un partido serio y no son leales a sus votantes. No merecen mi confianza porque son incapaces de tener una visión realista del mundo. No me gusta Equo porque en general me llevo mal con los ecologistas que exigen el cambio del modelo energético desde sus iPads. No me gustan los antitaurinos ni todos los pequeños partidos de izquierda que se van desgranando de IU: me parecen tan poco serios como aquellos. El PSOE, a pesar de sus fallos, al menos ha demostrado que puede gobernar y otorgar derechos a quien no los tiene. Me parece que afanarnos en humillarlo es tirar piedras sobre nuestro propio tejado. Si alguien sabe explicarme en qué va a beneficiar a los ciudadanos en más que previsible resultado del 20-N, por favor, que utilice los comentarios para explicármelo. Porque yo no lo entiendo.

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15Oct: Que no a todo

Esta fecha me está haciendo reflexionar. Hace un par de días le pregunté a un amigo con el que fui a algunas de las concentraciones de la Puerta del Sol en mayo si asistiría a la manifestación. Me respondió que motivos había. Pero acabó la frase con un pero: la última vez que fuimos a una manifestación bajo la marca del 15-M nos encontramos rodeados de gente que gritaba cosas en las que no creíamos para nada (no, no pienso que vivamos en una dictadura y no, no pienso que el PP y el PSOE sean lo mismo). Y no nos hizo gracia.

Mi amigo tenía las mismas dudas que yo. Una compañera de trabajo bastante metida en esta historia me dice que es una manifestación contra los ataques a los servicios públicos (hasta aquí bien, yo también quiero manifestarme por eso) y contra el rescate a los bancos (supongo que como alternativa proponen el Corralito, que tanto bien le hizo a las clases trabajadoras en 2001, cuando todos sus ahorros sencillamente dejaron de existir) y (cito) todas estas cosas. (Como se verá en las siguientes líneas, mi compañera tampoco debe estar tan bien informada como yo creía)

A falta de explicaciones más claras (y convincentes) me lanzo a los brazos de Google: si voy a manifestarme, qué menos que saber bajo qué manifiesto salgo a la calle, ¿no? Busco y empieza el circo. El primer resultado es la web de Democracia Real Ya, en la que el único manifiesto que hay es el que ya dio vueltas el pasado mayo (no, aquí no hay nada parecido a un programa ideológico, solo una convocatoria). Han pasado seis meses. Alguien tiene que haber elaborado un manifiesto nuevo. Consensuado, con puntos ordenados e ideas. Amos, digo yo que seis meses de asambleas tienen que haber llevado al menos a un puto manifiesto conjunto. Pregunto en Twitter varias veces y apenas obtengo respuestas. Sigo buscando en Google. Empiezo a intuir que hay tantos manifiestos como asambleas locales en España (agárrate a la brocha que me llevo la escalera) y que, mucho de lo que llaman manifiesto no es más que material de convocatoria.

No me acabo de creer lo que voy encontrando, así que decido ir a otra de las webs más importantes: la de #acampadasol. Vivo un momento de alegría cuando leo Programación #15oct Madrid, hago click… y flipo:

12h Asamblea informativa y finalización de la pancarta principal, propuesta por la Asamblea del barrio de los Austrias, en la plaza de los Carros.
12h Comida en el Parque Paraíso de San Blas y taller de camisetas.
12h Saludo al Sol (yoga, vídeo demostración), en Sol.

Saludo al Sol. Como lo leemos. El mundo se va a la mierda y empezamos el sábado con un saludo al Sol. Con dos cojones. ¡Eh! y un taller de camisetas. Para formanos y solucionar del paro.

18h Manifestación Cibeles-Sol

  • En Cibeles se hará una performance frente al cuartel general del Ejército de Tierra, esquina Banco España, con motivo de la participación del Estado español en el escudo antimisiles. ‘Escudo antimisiles versus ‘escudo antimercados‘”.
  • Participación del Coro-protesta.
  • Hay varios grupos de batucadas que han confirmado participar en la manifestación.

Aha. Batucadas. Que bien. Por un momento pensé que podía montarse una manifestación silenciosa o algo. Y un coro. ¡Un coro! Importantísimo, ¿eh? A los banqueros les va a joder la vida. Con un poco de suerte conseguimos matarlos. De risa.

Al llegar a Sol (20h aprox.)

  • Flash-mob ‘La Muerte’ (actuación/performance multitudinaria): Nos tiraremos todxs al suelo, representando a todas las personas que mueren en el mundo, con banqueros de pie riéndose (duración aproximada: 1 min.).
  • Grito mudo (a ser posible con pegatinas con el símbolo del euro o del dolar en la boca) (duración aproximada: 1 min.).
  • Actuación Orquesta Solfónica: 9ª de Beethoven.
  • Actuación Coro-Protesta.
  • Presentación del escudo antimercados: un hechicero actuará contra la magia negra de los mercados.

TodXs nos tiraremos al suelo. Y cuando nos levantemos la gente seguirá muriendo. De puta madre. Lo del mago de los mercados es una genialidad ¿eh? Lo de Beethoven me parece lo más sensato que he leído hasta ahora: con suerte alguien tiene a bien pensar mientras escucha la música. Y lo del grito mudo… bueno, ¿qué decir? Recuerdo haberlo hecho en alguna de las concentraciones de mayo y dos días después ver como Esperanza Aguirre ganaba las elecciones por goleada. No entendí muy bien su función.

22:00-23:30h Asamblea en Sol

  • Lectura del manifiesto global.
  • Punto de información de la jornada de movilización (Comisión Internacional, Comisión Estatal, APM).

Una fascista como yo tendería a preguntarse dónde cojones está el link al manifiesto global que pretenden leer. Lo prometo, en la web no está. El programa sigue, pero creo que este post ya es lo suficientemente aburrido y que he llegado a mis propias conclusiones: el programa para la manifestación de mañana es uno de los mayores insultos a la inteligencia que he visto en mucho tiempo, completamente vacío de ideas, propuestas sólidas y/o soluciones. Cháchara inútil y populista que me produce vergüenza como persona de izquierdas que soy. Yo mi #15Oct ya he decidido cómo celebrarlo: el próximo 20 de noviembre, en las urnas, con mi papeleta en la mano. Y después, que Dios reparta suerte. Porque la vamos a necesitar.

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True Blood resurge (más o menos) en su cuarta temporada

Sookie Stackhouse: y parecía tonta cuando la compramos

La versión 'tonta' de Eric ha tenido tantas fans como detractoras a lo largo de la temporada

La primera temporada me pareció una genialidad. La segunda me gustó hasta la muerte de Godric. A partir de ahí, todo fue caer y seguir viéndola por inercia. Hadas, hombres-lobo, hombres-pantera y una lista interminable de gilipolleces que nada tenían que ver con la fina ironía de las primeras historias hicieron que casi pasara de ella. Pero, contra todo pronóstico, ayer llegué a una season finale sorprendente, buen cierre de una temporada que, sin la brillantez de la primera, ha sido divertida. Conozco bastante gente que ha dejado de verla: retomadla, porque la cuarta mejora. Ya no hay cuidados paralelismos entre vampiros y otros marginados de nuestra sociedad, elaboradas ironías sobre los fanatismos religiosos ni sexo bien hecho como al principio, pero está graciosa.

AVISO: Lo que sigue contiene enormes SPOILERS que pueden destriparte el final de la cuarta temporada de True Blood. Tu sabrás lo que haces.

  • Sookie, Bill y Eric: Tras el primer ataque de pánico de las hadas (todos tememos el momento en el que ese tema se trate realmente) y demasiadas vueltas con el tema del vampiro tonto (al principio es gracioso, pero tanta estupidez acaba por ser cargante) en el que se convierte Eric, Sookie acaba por aceptar que quiere a ambos pero que no se queda con ninguno. Tengo la esperanza de que Bill y Eric se acaben convirtiendo en el comando gay y la manden a paseo, pero no va a suceder. La temporada próxima Sookie lo intentará con Alcaide y, justo cuando se enamore de él cuando él la perdone por matar a Debie, éste morirá.
  • Tara, Lafayette y Jesús: La historia de la magia de Lafayette y Jesús nunca me convenció, y todos sabíamos que Jesús había llegado a la serie para palmarla cruelmente. No obstante, me dio penita que muriera. El personaje de Tara lleva dos temporadas dando tumbos estúpidos, con su (preciosa) novia desaparecida para siempre y parece que quedándose una vez más en Bon Temps. Por supuesto, no morirá: aparecerá algún vampirazo para darle su sangre y santas pascuas. Vaya drama de final. La historia del fantasma de la chica negra me pareció una chorrada inmensa, totalmente accesoria y falta de ritmo o interés.
  • Jason, Jessica y la gente pantera: Jessica es mi personaje favorito de la serie. No tiene mucho peso pero es gracias a eso que todavía no se ha vuelto en un plastazo como Eric o Bill. Jason cada vez me gusta más. Tras el terrible principio de la temporada, está claro que el tema de la gente pantera no está cerrado ni de lejos. Me ha encantado la reaparición del reverendo Newlin, pero tranquilos, apostaría a que no es un vampiro: recordad que el último capítulo se desarrolla en Halloween, y lo más probable es que solamente lleve colmillos de pega para acojonar a Jason. De todos modos, cualquier reaparición de los personajes de aquella secta es una gran idea.
  • Sam y familia: La familia de Sam nunca me gustó, eran demasiado estúpidamente malos. Me he alegrado con todas y cada una de sus muertes. La nueva novia de Sam es carne de cañón para morir en la próxima temporada. En general Sam me parece un personaje desaprovechado y habría querido que matara a su hermano para que pudiera quedarse con el poder de convertirse en otra gente.
  • Arlene, Terry y el Sheriff: Todo indica que los dos primeros, que empezaron como entrañables secundarios, van a tener un papel importante en la trama de la quinta temporada. Terry siempre me encantó, darle más peso será sin duda la mejor forma de joder el personaje. Parece que su pasado en Irak va a llamar a la puerta. Las adicciones al V en la serie ya empiezan a aburrir, pero bueno. Las historias de estos nunca pasan de divertidas a interesantes, pero están bien en la serie.

En general todo el tema de las hadas y la magia me echaba para atrás, pero no puedo negar que ha acabado siendo divertido. La mayoría de los capítulos me han dejado con ganas de más. El personaje de Marnie me ha parecido interesante y no demasiado mal dibujado, de modo que el villano de la temporada me ha dado juego. Menos interés me despierta la segura reaparición de Russell Edgington, que es tan malo y tan poderoso como el Imperio Galáctico, lo cual le convierte en algo tedioso. No me hace gracia la perspectiva de una quinta temporada con él. De las hadas ni hablo, porque me despiertan curiosidad cero.

¿Y a ti? ¿Qué te ha parecido? ¡Usa los comentarios! :-D

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La Piel Que Habito, Pedro Almodóvar y lo mala que es la envidia

Envidia. Pura y dura envidia ante un talento incomparable que cada pocos años no puede evitar volver a sorprendernos, una y otra vez, con su inagotable universo personal y su sensibilidad para lo meramente bello. Envida es la única explicación para que los críticos de los principales periódicos de nuestro país despellejen (y nunca mejor dicho) como lo han hecho La Piel Que Habito. Especialmente hiriente es la crítica de Carlos Boyero en El País, en la que tacha de grotescos e involuntariamente cómicos algunos de los momentos más emocionantes del film. Por como habla y escribe, mucho me temo que el señor Boyero lleva años confundiendo su propia estupidez y la del público más básico con la palabra de Dios. Y va a ser que no.

Puedo comprender que la rebuscada y enfermiza historia relatada en La Piel Que Habito no guste a todo el mundo. Es normal, es un relato de por y para dementes. Pero de ahí a descalificarla a ella y a todo su equipo (director manchego a la cabeza, por supuesto) sin piedad, cuando vivimos en un país que ensalza a mindundis sin la más mínima sensibilidad como Alejandro Amenábar, me parece simplemente de vergüenza. De vergüenza porque, independientemente de la narración, técnicamente la película es un festival de belleza. La madurez de Almodóvar se demuestra en la perfecta geometría de cada plano, en el tratamiento del color y en el lenguaje corporal de sus actores: las escenas de Elena Anaya practicando yoga, el detalle de las alfombras vistas desde arriba, el color de la sangre en las escenas de laboratorio… todo en La Piel Que Habito rezuma estilo, buen gusto y saber hacer. La desgarradora banda sonora de Alberto Iglesias (disponible en Spotify) también contribuye a intensificar todavía más la experiencia de su visionado.

No voy a mentir: quien vaya al cine esperando ver al Almodóvar de Volver o de Mujeres Al Borde De Un Ataque De Nervios, va a salir echando pestes. Obviamente los detractores de toda la vida de Pedro también pueden ahorrarse la entrada. Pero a toda persona que quiera ver algo distinto, intenso, hermoso, bien hecho y que no le va a dejar indiferente, le animo a que pague su entrada y opine sobre la película. Con un poco de suerte puede unirse al club de dementes a los que La Piel Que Habito nos ha fascinado.

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Tres cositas sobre la selectividad

Así pintaba la estación de Cercanías del campus de la Universidad Autónoma de Madrid tras el primer día de la selectividad de 2011.

Trabajar en un campus universitario tiene cosas curiosas. Una de ellas es el masivo peregrinaje de postadolescentes hacia las aulas universitarias en los primeros días de junio. Parece que ya somos bastantes las generaciones de españolitos que hemos pasado por este rito de madurez llamado selectividad y, que yo sepa, no nos han quedado secuelas graves. Pero al ver tantos infantes recorriendo un camino similar al que yo anduve hace algunos años me invita a poner algunas reflexionespor escrito:

  • Estoy a favor de la selectividad. Ya lo estaba incluso antes de hacerla. Es más, incluso estoy a favor de hacerla más dura y de que cada facultad pueda hacer pruebas propias para regular el acceso a las carreras. De hecho (y ahora es cuando me empezáis a pegar palos) pienso que hay una superpoblación en las universidades españolas fruto de la idea de que para ser alguien hay que estudiar una carrera. Aunque sea Historia. NO estoy en contra de los historiadores, pero aceptemos que nuestro país ha generado muchos más licenciados en Geografía e Historia de los que puede emplear. O bien fomentamos la creación de puestos de trabajo para ellos o bien se regula el acceso a este tipo de estudios en función (real) de las demandas laborales del país.
  • La selectividad es una buena prueba de madurez. Es bien sencillo aprobarla y quien lleve unas notas decentes en el instituto lo tiene fácil para elegir la carrera que quiera. Pero es un rito por el que hay que pasar: los chavales que hoy se examinan lo hacen como niños pero, al final de todo este proceso, serán universitarios. Casi serán adultos. Es una especie de (curioso) rito ciudadano que nos hemos montado.
  • ¿Para qué se estudia, para aprender o para aprobar la selectividad? Desgraciadamente, cuando la el medio se convierte en el fin, estamos ante una situación complicada. Se extiende la creencia de que los dos años de bachillerato sirven casi exclusivamente para aprender a aprobar la selectividad y a veces se deja de lado la satisfacción de aprender cosas nuevas, las cosas bonitas que tiene el estudio. ¿Dónde termina el medio (acceder a la universidad) y empieza el fin (aprobar un examen)? Ahí es donde veo uno de los principales errores de este sistema de pruebas de acceso a la universidad.

En cualquier caso, una prueba tiene que haber de cualquier modo. Pero, ¿somos capaces de generar jóvenes que no piensen que el único objetivo de estudiar es aprobar un examen? Supongo que es una pregunta que, en principio, tienen que responder los educadores y, a lo mejor en menor medida, los padres. Pero, al fin y al cabo, todos hemos sido estudiantes y sabemos mejor que nadie nuestros aciertos y errores. ¿Tu? ¿Qué piensas?

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Por qué acabé ayer en Sol

La Puerta del Sol la tarde del 18 de mayo. Puedes ver más fotos en mi Flickr.

Supongo que tras los posts de ayer y el lunes se impone escribir esto. Anoche me encargué de radiar por mi Twitter cómo me iba a la concentración convocada a las 20.00 en la Puerta del Sol por parte de los acampados en ella. Mi intención inicial era pasarme un poco antes y, como había dicho, preguntar a los acampados por sus propuestas e ideascon algo más de calma. Pero a las cinco de la tarde algo cambió:

La Junta Electoral de Madrid cree que la petición del voto responsable a la que se refieren los convocantes “puede afectar a la campaña electoral y a la libertad del derecho de los ciudadanos al ejercicio del voto”. Sigue leyendo la noticia.

A las cinco yo seguía (y sigo) sin estar de acuerdo con lo que se pide en Sol. O al menos con parte de ello. Sigo pensando que esto son brindis al sol y no creo ni que el PSOE sea exactamente la misma mierda que el PP ni que se vaya arreglar el marrón que tenemos a base de gritos. Pero lo que no tolero de ningún modo es que la Junta Electoral prohíba algo permitido por derechos más básicos de nuestra sociedad. Hasta ahí podían llegar las bromas: puedo pensar que la gente que está durmiendo al raso en Sol son unos perroflautas sin propuestas (exagerando), pero en ningún caso voy a tolerar que se les prive de su derecho a quejarse. Que se quejen si quieren contra el color amarillo, yo voy a defender siempre su derecho.

Y esto me llevó ayer a Sol: la indignación ante una decisión injusta de la Junta Electoral de Madrid. Ir me permitió ver, además, que yo el domingo estaba equivocada: las manifestaciones (ojo, no las acampadas) no son un nido de jovenzuelos antisistema ni twitteros en paro. Como bien documentó @Txemacg el domingo, hay de todo. Desde ancianos hasta universitarios, pasando por becarios y familias. Todos con algo en común: están hasta los cojones de la crisis.

Sigo pensando que toda esta historia es un brindis al sol que va a acabar con una victoria todavía más grande del PP en las municipales y autonómicas. Pero también creo en el derecho a cabrearse y a quejarse. Pegar cuatro gritos de vez en cuando, al menos, relaja. No estoy de acuerdo con todo lo que se gritó ayer ahí, pero considero importante que se juntara tanta gente solamente por puro cabreo. Si, al menos, esto sirve para reducir el índice de abstencionistas de este domingo, tendré que comerme mis palabras y decir que, efectivamente, me he equivocado al juzgar el movimiento Democracia Real YA.

Para terminar, un último brindis al sol: una canción que, de puro utópica, es hermosa. Os dejo con mi adoradísima Patti Smith. El poder está en la gente. Aunque no esté claro si creerse eso a día de hoy sea soñar o delirar.

People Have the Power
I was dreaming in my dreaming
of an aspect bright and fair
and my sleeping it was broken
but my dream it lingered near
in the form of shining valleys
where the pure air recognized
and my senses newly opened
I awakened to the cry
that the people / have the power
to redeem / the work of fools
upon the meek / the graces shower
it’s decreed / the people rule

The people have the power
[…]

The power to dream / to rule
to wrestle the world from fools
it’s decreed the people rule
it’s decreed the people rule
LISTEN
I believe everything we dream
can come to pass through our union
we can turn the world around
we can turn the earth’s revolution
we have the power
People have the power …

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