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Tengo una opinión sobre Prometheus… y pretendo utilizarla

Puede que vaya con un poco de retraso con respecto al resto del planeta, pero ayer estuve viendo Prometheus y tengo unas cuantas opiniones que me gustaría compartir sobre el film. Eso, a priori, es bueno, porque significa que la película no me ha dejado indiferente. Ojo, que no me considero fan de la saga Alien, pero probablemente ponga El Octavo Pasajero entre mi top 10 de películas favoritas de todos los tiempos, aunque me da tanto miedo que solo la he visto un par de veces. Las demás películas me parecen basura, incluida la de James Cameron.

Ojo, a partir de aquí, todo son spoilers. TODO.

Aunque se haya vendido como tal, Prometheus no me parece una película enteramente perteneciente a la saga Alien. Sí, es cierto, sale el alien, pero no es el objeto del pánico en el espectador (de hecho su tardanza en aparecer da un poquitín más de miedo). Ya se ha dicho hasta la saciedad que Prometheus no da ni la mitad de miedo que El Octavo Pasajero, que no son comparables, que esta nueva solo entretiene. Por supuesto estoy de acuerdo con esta afirmación (sólo un necio no lo estaría), pero me siento capaz de dar una explicación algo más razonada a esto.

La falta de explicaciones no siempre es mala

Al menos a mi, uno de los principales motivos por los que El Octavo Pasajero hace que me cague viva en el sofá (y el resto de las películas de la saga no) es que no hay explicaciones, ni se buscan ni se pretenden. Solo hay un hecho: hay un bicho, feo como un dolor que solo hace una cosa: matar personas. Es que ni siquiera parece querer comérselas, solo mata por pura maldad, porque es una máquina de matar. El de dónde viene, por qué mata y cómo se comporta en sociedad es irrelevante en El Octavo Pasajero. No hay motivos, y eso es para mi lo que la hace la mejor de la saga.

Hay otra película de ciencia-ficción que dio lugar a una saga (lamentable) que juega con el mismo principio: se trata de una de las obras maestras de los 90, Cube, en la que la absoluta genialidad del relato es que no se buscan motivos ni explicaciones para la rocambolesca situación en la que se encuentran sus protagonistas. Sencillamente pasa, solo es una película, el por qué no importa, sólo las reacciones de los personajes. Las sucesivas cagadas de secuelas que salieron de esa cinta trataron de cubrir todo con explicaciones sobre experimentos militares que no valían ni el celuloide sobre el que se habían grabado.

Prometheus, en cambio, es todo lo contrario: todo trata de buscar y dar explicaciones. Para la saga Alien por un lado pero para las incógnitas que crea la propia película de por si. Ojo, no me parece que sea pretenciosa en este aspecto, salvo por el estúpido taco que se montan con el cristianismo. El objeto del pánico del espectador ya no es un bicho feo. Sí, es cierto, en Prometheus hay bichos, enfermedades y quasi-zombies. Eso da acción a la película, pero no es el auténtico motor que genera miedo en el espectador. Si una cosa me ha gustado de Prometheus es que una película tan masiva busque dar miedo con algo tan sutil como, en primer lugar, descubrir que en efecto somos creación de otra civilización (eso ya de por sí es una idea bastante aterradora, al menos para mi) y, en segundo lugar, que hagamos algo que hinche las pelotas a nuestros omnipotentes creadores y decidan exterminarnos de la manera más cruel posible. Cierto es que para plantear estas hipótesis se meten en unos berenjenales de cristianismo, diseño inteligente y mearse literalmente sobre El Origen de las Especies que no me hacen ni pizca de gracia. Pero la idea en sí a mi me da miedito, me genera interés y me entretiene mientras estoy en el cine.

Una buena historia no hace un buen guión

Una buena explicación a algunas cosas

Entonces, ¿por qué si me parece que el argumento es superior a la de la mayoría de las películas de verano y visualmente es una pasada (sobre eso yo creo que no hay discusión), creo que la película es bastante mala? Para empezar, un buen argumento no implica un buen guión. Se nota que el guión está escrito por equipos separados de personas que no hablaban mucho entre ellas (véase lo que he escrito sobre la historia del androide un poquito más abajo), y eso hace que muchas cosas no encajen (véase la sección de preguntas sin respuesta que he puesto al final de este post).

Para continuar, contratar a uno de los guionistas de Lost para desarrollar una historia tan llena de interrogantes no es una buena idea (es que veo venir que en la secuela de esta peli alguien va a tener que retirar un tapón de piedra de un templo antiguo para salvar a la Humanidad…).

Y para rematar, no se debe dejar que las mascotas de los guionistas escriban los diálogos. En serio, una cosa del tipo “Cualquier idiota puede crear vida” – “¿Me estás insultando porque soy estéril?” supera varias barreras de estupidez de un golpe. Y es que la gran putada de Prometheus es que, por muy impresionantes que sean los conceptos visuales sobre los que se basa, por muy bien rodadas que estén las escenas de acción (si nos fijamos no hay ni un solo momento de aturullamiento, en toda escena de acción se sabe perfectamente qué está pasando), si tienes que meter de clavo un polvo entre Charlize Theron y el capitán de la nave sin venir mínimamente a cuento, y encima lo haces con una de las conversaciones más sonrojantes de la historia reciente de la ciencia-ficción, pues vas a perder credibilidad como creador.

Para más inri, el guión no se sostiene. El planteamiento es muy bueno, pero en la sección de Dudas sin resolver al final del post he hecho una lista de todas las cosas que me parece que no tienen sentido en la película. Son muchas, demasiadas, y estoy segura de que hay bastantes más. El golpe de gracia lo da el taco científico-religioso que arman. Da la desagradable impresión de que toda la película es una descarada defensa de la teoría del diseño inteligente (nótese que no uso mayúsculas para esto) que no hace más que empeorar ante la persistente fe da la protagonista. Ciertamente, para plantear la historia, necesitas coquetear un poquito con el diseño inteligente. Es una película, no me parece mal. Pero me parece que coquetean muchísimo más de lo estrictamente necesario. Me huele mal.

Androides malos

Hay una segunda historia de miedo que, en realidad, aparece en casi todas las películas de la saga Alien (y que es en realidad lo que une esta con las demás): los androides. No entendemos por qué, pero en la saga Alien los androides casi siempre tienen unos planes super chungos y en el fondo son más responsables de los carajales que se montan que los propios aliens en sí, que si son máquinas de matar, pues bueno, hacen lo que saben hacer. El caso de Prometheus no es ninguna excepción, y la interpretación de Michael Fassbender añade un nuevo detalle de pánico a la historia. Los problemas son que, como mencionaré más adelante, muchos de sus actos no tienen ni pies ni cabeza, por un lado; y que lo que le pasa a David parece una película aparte de lo que le pasa al resto de la tripulación (da la impresión de que ambos arcos argumentales han sido escritos por equipos de guionistas que no se dirigían la palabra entre ellos).

Dioses creadores

Otra de las cosas que sí que me gustaron fue el punto en el que se encuentra la historia de David con el resto de la película: los humanos vamos a buscar a nuestros creadores, mientras que David los tiene delante con la certeza de que los suyos son gilipollas. No le falta poesía al hecho de que sea él quien encuentre parte de la clave para entender qué pasaba por la cabeza de los creadores de sus creadores: los humanos son unos déspotas con sus nuevas creaciones pero, en cambio, mueren de dolor al descubrir que sus propios creadores los desprecian como a ratas. Es una reflexión sin más pretensiones que me parece bien traída y cerrada. Es más, casi me sobra esa necesidad de ir a buscar la respuesta al ¿Por qué querían destruirnos? (si decidieron destruirnos hace unos 2000 años parece completamente obvio que el motivo será religioso) que dará pie, sin lugar a dudas, a la secuela de Prometheus.

Dudas sin resolver

Al final, Prometheus me ha dejado como los finales de temporada de Lost: con muchísimas preguntas y demasiados sinsentidos que empiezan a aflorar cuando uno sale del cine, si no antes. Dejo aquí los que se me han ocurrido, por si resultara que soy demasiado imbécil para entender la película y alguien quisiera darme respuestas.

Parece que hay más escenas cortadas en relación con esta parte de la película. Pero es que no tiene sentido :(

  • ¿Por qué se suicida el Ingeniero de la primera escena (resulta que hay ya mil teorías sobre el tema)? Es más, si en teoría su especie es idéntica a la nuestra (una de las grandes cagadas de la historia, en mi opinión), ¿qué necesidad hay en no dejar el más mínimo rastro de su existencia, tal y como parece hacer?
  • ¿Cómo demonios de un mapa estelar los dos doctores deducen que los Ingenieros crearon a la Humanidad? Una cosa es que una cursi pelirroja lo crea y otra muy distinta que logren convencer a un magnate ricachón para que les financie la paranoia. La peli no sería menos interesante si eso sencillamente se descubriera al llegar al planeta.
  • Permitir que dos arqueólogos lideren una expedición espacial. Ahá. Sí. Bien. ¿Y el látigo?
  • ¿Por qué hace David actos de maldad? ¿Por qué introduce un patógeno en la nave que, entre otros, puede matar a su creador?
  • ¿Cómo es posible que el geólogo, que es el propietario de las sondas que estudian los túneles, se pierda en ellos? Entendería que la que se perdiera fuera la doctora…
  • ¿Por qué se mueve el techo del santuario? ¿Qué rezuma de las vasijas? ¿Por qué no ha rezumado antes?
  • ¿Por qué la protagonista se contagia de la enfermedad, sólo se embaraza?
  • ¿Cómo, en el nombre de Dios, sabe el capitán de la Prometheus, así de golpe y porrazo, que el planeta no es el hogar natal de los Ingenieros, sino una base de pruebas militar? Podría entender que fuera David quien diera la explicación, puesto que él ha tenido acceso a los datos de navegación de la nave…
  • ¿Si los Ingenieros hacían experimentos que se les fueron de las manos, por qué no se mandó un equipo de rescate y/o esterilización al planeta cuando sus congéneres vieron que se les había ido el chiringuito al garete?
  • El único Ingeniero vivo que encuentran en el planeta… ¿se pasa 2000 años durmiendo y se levanta pegando hostias como panes tan pichi? ¿Ni un mareo?
  • ¿Por qué el personaje de Charlize Theron, que es evidentemente una mujer, tiene una cámara médica sólo apta para hombres en su salvavidas privado?
  • El calamar gigante que se extrae la protagonista (ahem) y que en una hora aumenta su tamaño más de un 200%… ¿qué se ha comido? ¿Sillas? ¿Aire?
  • El alien (entiéndase bicho de cabeza alargada que Sigourney Weaver se ha pasado una saga combatiendo) que sale en la última escena, ¿es el primero de su especie? La escena en sí así lo sugiere. Pero ¿por qué en ese momento y no antes? ¿No se supone que humanos e Ingenieros somos genéticamente idénticos (ahem)? ¿Qué diferencia habría entre el calamar que se saca la protagonista y los que hubieran atacado a los Ingenieros 2000 años atrás? Además, el biólogo y el geólogo encuentran cadáveres con el pecho reventado, como si hubieran sido huéspedes de los aliens milenios atrás. Eso pone en guardia al espectador ante la posible aparición de los aliens en los túneles pero, de nuevo, la escena del final es tan dramática que da a entender que ése es el primero de su especie. De ser así, ¿cómo se reproduce?
  • ¿Por qué no hemos visto ninguna IngenierA? Que sea una base militar no me sirve, en nuestros ejércitos ya hay muchas mujeres.
  • Si los Ingenieros son tan avanzados, ¿por qué su escritura (macho, que parecen caracteres cuneiformes) es tan primitiva?
  • Si el indoeuropeo era la lengua de los Ingenieros y en 5000 años ha cambiado tanto en la Tierra, ¿qué hace pensar que entre los Ingenieros no haya evolucionado? Es más, ¿de dónde saca datos David para estudiar el indoeuropeo, si es obvio que ni lo conocemos ni lo vamos a conocer? ¿No habría sido un poco menos inverosímil usar copto como lengua descendiente de lo que hablaban los antiguos egipcios? No en vano es una lengua tan poco evolucionada que sirvió para descifrar los jeroglíficos…
  • ¿Por qué tengo la extraña sensación de que a la peli le faltan cachos y que, a lo mejor, si me compro la edición 27 discos en DVD cuando salga, tiene algo de sentido? No hay que rebuscar casi nada en internet para encontrar imágenes de escenas cortadas de la película. Y a mi eso me huele casi peor que el diseño inteligente.
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Yo no apoyo a la minería

La que se lió en Pola de Lena hace unos días. Muy útil, obviamente

Parece que la última moda entre los bienpensantes de este país es estar a favor de la minería del carbón y en contra de la energía nuclear. Generalmente practicada por los mismos ecologistas de sofá que van en coche a todas partes o que, a pesar de negarse a comer carne, no tienen reparos en consumir productos de marcas cuyo compromiso con los derechos de sus trabajadores y el medio ambiente es más que dudoso. Y es que la contradicción y la estupidez están de moda. De modo que no solamene vamos a apoyar a los mineros si el gobierno del PP (en una de las decisiones más ecologistas que podía tomar, tiene cojones el asunto) reduce las ayudas del carbón, sino que vamos a hacer de quien no los apoye el demonio. Y es que los mineros son la nueva mascota peluda y adorable del rojerío ibérico. Estudiemos, por lo tanto, las características de dicha mascota:

  • Iba a escribir toda una discusión sobre el dinero que nos cuesta a los españoles cada uno de los 10000 empleos derivados de la minería. Pero la verdad es que hay un argumento mucho más sencillo: quemar carbón es la forma más contaminante de obtener energía actualmente. Y no me vengan con rollos de que en 2020 tendremos carbón verde y que se capturará todo el CO2 que produce el carbón, porque ya somos todos mayorcitos y los cuentos de hadas son par los niños.
  • Estoy a favor del cierre de todas las minas que quedan en este país: son feas, destrozan los paisajes (cualquier persona que haya paseado por las cuencas mineras asturianas puede constatar esto) y producen gran cantidad de residuos altamente contaminantes. Llevamos décadas siendo incapaces de gestionarlas mejor, no veo en qué va a cambiar ese hecho. He escuchado por ahí el argumento de que si Alemania tampoco cierra sus minas no tenemos por qué cerrar nosotros las nuestras. Supongo que quienes piensan eso también estarán a favor de instaurar la pena de muerte, ya que Estados Unidos la sigue aplicando. A mi no me importa lo que hagan los demás países, me importa lo que haga éste.
  • Un bonito paisaje minero

    Ojo: que esté a favor del cierre de las minas no implica que quiera que todos los mineros se queden en la puta calle. Cuando el Estado obliga a echar el cierre a un sector tiene que hacerlo con un plan de reciclaje y colocación para quienes en él trabajan. Ni que decir tiene que eso a nuestro gobierno le suda la polla, así que mal, ciertamente, eso está mal porque llena el país de personas que no saben más que meterse en una mina a sacar carbón y que de la noche a la mañana no van a tener nada. Por eso a priori diría que estoy en contra de la minería pero no de los mineros.

  • Está muy bien protestar, pero una cosa es quejarse y otra cosa es dejar pueblos o regiones incomunicadas a base de quemar neumáticos y/o contenedores en medio de las carreteras. Eso es violencia, es falta de respeto por las personas que tienen que ir cada día a trabajar y que no te han hecho nada a ti personalmente y, sobre todo, es un delito que las fuerzas de seguridad del Estado han de perseguir. Porque sí, amiguitos, por mucho que nos joda, si hay un cinturón de neumáticos ardiendo en una carretera la obligación de la policía es ir y hacer esa vía practicable en el menor tiempo posible. Ello implica quitar a los mineros que se encuentren en ella. Y los mineros no son precisamente pacifistas (hay aquí una galería de fotos de las protestas que muestra que esta protesta es de todo menos pacífica). Estamos ante una batalla que sencillamente ganará quién tenga más armas y efectivos, o sea, normalmente, la policía.
  • Y es que estoy muy hasta las pelotas de todas estas generalizaciones que se hacen sobre que todos los policías de nuestro país son unos hijos de puta. Si mi pueblo está paralizado porque unos mineros quieren defender sus derechos, yo quiero que venga la Policía y arregle la situación. Obviamente no quiero que disparen con pelotas de goma a la cara de la gente, pero si los mineros desencadenan una batalla campal a base de piedras y fuego, es de cajón que la Policía actuará en consecuencia. No se puede exigir que las fuerzas de seguridad vayan con claveles en los escudos cuando los estamos llamando hijos de puta en su cara y los estamos provocando de todas las maneras posibles. A mi si me llaman hija de puta veinte veces seguidas puede que a la vigesimo primera también le acabe calzando una hostia a a alguien. Al menos ganas tendría.
  • Los mineros exigen ahora el apoyo de los demás trabajadores. Como si ellos hubieran apoyado a alguien estos años. Es decir, no he visto nunca a un minero en una manifestación por la ciencia en España. O por la sanidad o la educación públicas. Pero ahora o los apoyamos o somos el enemigo. Lo siento mucho, no me interesa.

Así que por estos y por muchos otros motivos derivados de tener amigos asturianos que han visto muy de cerca lo que ha pasado estas semanas, decido que no, que ni apoyo la marcha minera ni sus métodos.

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¿Becas de subsidio o de excelencia?

Una de las aulas de la Facultad de Ciencias Físicas de la UCM en la que estudié varias asignaturas.

Ayer nuestro ministro payaso favorito lanzó otro de sus globos sonda para despistar al personal. Después de llevar meses insinuando que se iban a endurecer los requisitos para conseguir becas universitarias, ayer se destapó diciendo que subiría la actual nota de corte para la obtención de dichas becas, que está en un 5 (sobre 10) a un 5,5 o un 6. Antes de exponer mi opinión sobre este tema, voy a explicar un poquito de qué van estas becas, porque yo he lidiado con ellas varias veces:

  • Las becas del Ministerio de Educación pueden cubrir varias cosas: desde solamente la matrícula del año correspondiente de carrera hasta parte del desplazamiento o de los libros de texto.
  • Cuando se demuestra que la familia tiene unos ingresos realmente bajos se da una ayuda compensatoria que, sin permitir totalmente la manutención del estudiante, la cubre en parte. Si el estudiante demuestra que no vive en casa de sus padres, esta ayuda se incrementa.
  • Aunque hay un requisito de nota, porcentaje de créditos aprobados y créditos matriculados mínimos para pedirla, son límites muy muy bajos: un 5 como nota mínima, 60% de los créditos del último curso aprobados y cosas así.

Todo esto deja claro que las becas del Ministerio no son becas pensadas para premiar la excelencia académica o para garantizar que los alumnos brillantes tengan la matrícula cubierta: no importa cuán buen estudiante seas, que si te pasas un poco de la renta mínima, no te la van a dar. Cuando ayer dije por Twitter que un 6 de media no me parecía una nota de corte tan descabellada para la concesión de una beca, todo el cuerpo de ingenieros de mi TL se volvió loco. Sus argumentos eran los siguientes:

  • Cuando trabajas y estudias a la vez aprobar el 60% de los créditos matriculados y llevar un 6 de media es casi imposible. Mucha gente necesita trabajar para costearse los estudios. Si no has estudiado la carrera mientras trabajabas vales menos que yo.
  • Las ingenierías son carreras muy difíciles.Donde al resto del mundo se le pide un 6 a ellos se les tiene que pedir un 5. Donde al resto se le pide un 5, para ellos con un 4 debería bastar. Es que sufren mucho.
  • Las becas (en general) sirven para que todo el mundo sin excepción pueda ir a la universidad, no para premiar la excelencia académica.
  • Hay mucha gente que quiere estudiar una carrera y no lo hace porque no tiene dinero para ello.

El tuit de la discordia

Estoy muy en desacuerdo con estas afirmaciones y me pasé un rato discutiento por Twitter con gente sobre ello. Como allí es complicado explicarse, voy a tratar de poner las cosas en claro por aquí. Respondo a los argumentos por orden.

  • En general, trabajar mientras se estudia es opcional. Si ni el estudiante ni la familia pueden costear los estudios (y, OJO, no hay irregularidades en la declaración de la renta de la familia), se puede conseguir una beca del Ministerio sin gran dificultad. Quien elija trabajar para costearse los estudios en general no debería obtener una beca: no se está dedicando a tiempo completo a estudiar y está generando ingresos que le permiten pagar la matrícula. Yo elegí trabajar esporádicamente durante la carrera para pagarme mis caprichos, pero nunca de forma seria, porque acabar la carrera era mi prioridad.
  • Siempre he pensado que los físicos y los matemáticos somos gente bastante gilipollas que tenemos a creernos que somos mejores que el resto del mundo. Pero en esto muchos ingenieros nos aventajan. Viven convencidos de que sus carreras son dificilísimas y de que merecen un trato diferente al del resto de estudiantes. Lo que no sabe es que si bien a ellos se les da ese trato de favor (normalmente, notas de corte más bajas que para el resto de estudios), a los físicos y a los matemáticos se nos mete en el mismo saco que a los periodistas y filólogos a la hora de, por ejemplo, pedir una beca de excelencia. Yo he estado ahí, yo he pedido becas de excelencia con una media superior al 8 en tercero de físicas (os juro que Físicas es más difícil que muchas ingenierías) y en vez de dármelas a mi se las han dado a gente de Comunicación Audiovisual.
  • En mi fascista visión del mundo las becas no están para garantizar la igualdad de oportunidades para ir a la universidad. Para eso está el sistema de educación pública. En mi opinión sencillamente deberíamos pagar el doble de impuestos y tener una universidad tan gratuita como la educación secundaria. Ya sé que no es el caso, pero así lo veo. No obstante, otra cosa voy a decir: ir a la universidad no es obligatorio.
  • Es cierto, para esas personas que no pueden ir a la universidad el Estado tiene que tener mecanismos de compensación: nadie que quiera ir a la universidad y tenga capacidad e interés en ello debe quedarse sin ir. Ahora bien, por cada persona que no puede ir porque no tiene dinero, os puedo mostrar a 10 que había en mi facultad que estaban allí porque algo había que hacer, porque algo había que estudiar, y por estudiar me refiero a pasar 7 u 8 años vagando por los pasillos y aprobando asignaturas por inercia, aprendiendo cero y consumiendo dinero y recursos que pagamos entre todos. Lo siento, esos también son muchos y estoy completamente a favor de que a los repetidores se les cruja con los precios de las matrículas. Lamentablemente hay mucha gente que va a la universidad a pasarlo bien unos años y no tienen ni el interés ni la capacidad necesarias para estar ahí.

De este modo, quiero tratar de explicar mis conclusiones sobre esto: pienso que el sistema universitario ha trabajado mucho para garantizar la igualdad de oportunidades y que muchas de las medidas tomadas a este respecto han sido aprovechadas por vagos y gente que no debería estar estudiando una carrera, no al menos a costa de nuestros impuestos. Esto se ha hecho a costa de abandonar a los alumnos brillantes: solamente hay becas de colaboración y excelencia para unos poquísimos y se reparten de una forma muy rara. Para un estudiante que quiere prosperar en el mundo universitario, empezar a meter la cabeza en un departamento y asumir tareas sencillas en un laboratorio, esto es terriblemente frustrante y llegas a preguntarte cuál es la diferencia entre sacar las asignaturas con notable o sobresaliente y sacarlas con aprobado. Me parece que esto también es terriblemente injusto y que las becas de excelencia están totalmente erradicadas, para dar lugar a subsidios que, si bien son necesarios, no son excusa para eliminar las otras.

En resumen: que la universidad debería ser un sitio de excelencia y no de juerga. Estoy a favor de que se suba la nota de corte de las becas. Nunca a favor de los recortes. Nunca.

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Por qué no me gusta la dación de pago

Es 2005. Una pareja, él camarero y ella periodista, deciden comprar una casa. Entre los dos ganan un poquito más de 2000 euros al mes. Pero no importa, todo indica que es el momento. Hay una casita con dos dormitorios en un pueblo de las afueras de Madrid. No es demasiado nueva y el salón puede confundirse con el pasillo pero no hay nada que el amor no pueda hacer acogedor. Como la casita está a tomar por culo de la civilización, también hay que hacerse con un cochecito. Dos, uno para cada uno. Van al banco con sus nóminas y todo su amor y suena la flauta: por más de la mitad de sus ganancias mensuales, pueden tener una hipoteca a 50 años con la que poner en marcha su vida juntos. Ciegos de amor y de alegría, firman todo lo que les pongan por delante. Si el banco dice que se puede, tendrá razón.

En algún lugar entre Madrid y Toledo hay un sitio en el que los sueños se cumplen. Se llama Seseña.

En 2010 él pierde el trabajo. En 2011 ella. En 2012 llevan ya meses sin pagar y no hay perspectiva de que la cosa mejore. Descubren con terror que es imposible vender la casa por el precio por el que la compraron: a lo sumo, la mitad. Y ni por esas. No tienen nada, porque la casa que creían tan suya es, en realidad, del banco. Ellos se la van pagando poquito a poco y ahora han dejado de hacerlo. Y el banco no es una ONG. Es una sociedad con ánimo de lucro con la que han firmado un acuerdo que están incumpliendo. Ahora es cuando se dan cuenta de que cuando firmas algo con el banco es como cuando vendes tu alma al diablo: vas a cumplir, te guste o no.

Ahora viene el tío Paco con la rebaja, han incumplido su palabra y el trato era que quien la hace la paga. Pero no. Está feo echar a la gente de su casa. Solo que no es su casa: es del banco, que adelantó el dinero para comprarla. Y yo no tengo el más mínimo interés en pagar (en favores por parte del gobierno a cambio de la supuesta caridad de los bancos) la inconsciencia de otros. Porque yo tengo dos dedos de frente y no se me ocurrió formar parte de aquel sinsentido que fue la década pasada.

Si la gente es imbécil, que apechuguen con su estupidez hasta las últimas consecuencias. Nadie, repito, NADIE ha obligado a nadie a comprar una casa. Hay alquileres, hay otros métodos para tener un techo. Si las cosas hubieran venido bien dadas, las casas habrían acabado siendo suyas y el Estado no habría sido partícipe de sus beneficios. ¿Por qué tiene que interceder (con recursos económicos de todos, obviamente) cuando los proyectos personales de la gente salen mal? Nos quejamos mucho de que los banqueros y empresarios han querido privatizar las ganancias y colectivizar las pérdidas, pero no es distinto de lo que hacen quienes culpan al Estado de su propia insensatez. Si estamos en un modelo capitalista, lo estamos para todo. La alternativa es la supresión de la propiedad privada y la obligación, por parte del Estado a dar vivienda a todos sus ciudadanos. A mi me parece de puta madre, que conste. Pero es obvio que a la mayoría no.

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Beatriz y los cuerpos celestes

Ayer terminé de leer un libro que ha marcado a buena parte de mi generación. Especialmente a las chicas. Y, sobre todo, a todas aquellas que a los 17 se dieron cuenta de que sus fantasías sexuales se veían pobladas intensivamente por seres de su mismo sexo. Ayer acabé de leerme (sí, por primea vez a los veintitantos años) Beatriz y los cuerpos celestes, de Lucía Etxeberría.

Sabía que en algún momento tendría que leerlo, especialmente porque parece fundamental para comprender la dramática psique de la mayoría de lesbianas de mi edad. Nunca había leído nada de la Etxeberría, aunque las excentricidades de dicho personaje siempre me han producido un ligero rechazo. Curiosamente, a pesar de que la novela no me ha gustado nada, ella se ha ganado mi aprecio, sobre todo porque escribe bastante bien.

No me es ajeno que Beatriz… es una obra de juventud: es decir, no solo es una de las primeras novelas de su autora, sino que se disfruta mucho más cuando se lee antes de cumplir los 20. Porque si no las desventuras depresivas y alcoholicas de la protagonista y su amor platónico tienden a sonarte a cuento chino. Ojo, a partir de aquí SPOILERS.

Al principio la historia no me disgustó: aunque algo falta de ritmo, las andanzas de la protagonista por Edimburgo y los datos sobre su (absolutamente normal) relación con su novia parecen bien mezclados con su regreso a casa. Pero al final de la primera estapa del libro se produce el primer giro engañoso: sin que nadie nos avise, sin que la protagonista en su monólogo interior haya dicho nada (omisión de información básica con el único objetivo de sorprender ya en la página 80), estamos ante una historia de pijos drogadictos. No tiene sentido la sorpresa que nos produce la revelación de que Mónica haya terminado en una clínica de rehabilitación: Bea, con lo que ha vivido con ella (toda la historieta relatada en la segunda parte del texto apunta inequívocamente a ese final), lo sabe perfectamente. Lo que pasa es que no nos lo dice. Lo cual me parece un recurso pobre para añadir emoción a una historia que no la tiene.

El resto es muy aburrido. Una repetitiva historia de adolescentes deprimidos, que se llevan mal con sus padres y que juegan al trapicheo por el Madrid de los 90 para compensar sus carencias afectivas. Y, por supuesto, un amor lésbico no correspondido. Vamos, la historia de cualquier adolescente pero llevada hasta límites ridículos, con absurdos intentos de violación cads diez páginas y extensas justificaciones para explicar el estúpido comportamiento de sus protagonistas. Etxeberría se empeña en explicarnos punto por punto, detalle por detalle, putada por putada, lo malos que son los padres de estas chicas. A mi para estas cosas con un par de pinceladas me suele bastar (tal y como hace con el personaje de Cat, hábilmente desdibujado durante toda la novela), de modo que las broncas de Bea con su madre me aburren soberanamente.

Al final la historia de los adolescentes drogadictos acaba como el rosario de la aurora y encima viene sazonada con reflexiones sobre lo pequeños que somos en el Universo y el fondo cósmico de microondas (WTF?) que no vienen a cuento (es más, quedan ridículas). A mi lo único que me interesó del libro fue lo que pasaba en Edimburgo: me parecía lo único relativamente creíble, a pesar de la inverosímil falta de habilidades sociales de la Bea de marras.

Supongo que al final tiendo a verlo como un libro que antes o después tenía que leer, a pesar de que no sea para nada de mi estilo. Puede que si lo hubiera leído a los 18 (la edad de la protagonista durante buena parte de la historia) hubiera empatizado un poco más con esa forma dramática y pomposa de ver la propia vida. Pero esto no significa que no le vaya a dar más oportunidades a Lucía Etxeberría en el futuro.

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Las mejores series de la nueva temporada

Dexter me aburre (ni siquiera he empezado a ver la nueva temporada). Faltan un par de meses para que vuelva Lip Service. Damages se ha convertido en serie de verano (por cierto, tengo pendiente escribir algo sobre su última temporada, que me ha gustado mucho). El otoño se pintaba crudo, solamente con Fringe y sus altibajos para calmar mi frenesí de series; de modo que, en un movimiento poco habitual en mi, ha empezado la temporada y me he puesto a ver unas cuantas de las nuevas. Y estoy gratamente sorprendida.

Terra Nova

De las nuevas es la primera que me puse. Todo el mundo la ponía tan rematadamente mal que acabó siendo mucho menos mala de lo que me esperaba. La cosa va de un futuro apocalíptico en el que la única esperanza para una Tierra inhabitable es un vórtice que permite viajar 68 millones de años atrás en el tiempo. En una selva repleta de dinosaurios (sí, de plástico, no todas las series pueden ser Juego de Tronos, así que no nos pongamos pijos) y misterios (sospecho que soy la única persona sobre la faz de la Tierra a la que la trama misteriosa de esta serie le resulta interesante). No nos vamos a engañar: es una serie familiar plagada de clichés, con efectos especiales de serie B y (por ahora) poca imaginación a la hora de explotar situaciones originales. Es un buen artículo para matar el rato con un pequeñísimo rescoldo de interés intelectual: la sociedad de colonos que se crea en la selva (o sea, Terra Nova) parece idílicamente feliz pero, en realidad, está dominada por militares con poca afición por la Democracia y el Estado de Derecho. No va a suceder, pero me encantaría que la serie reflexionara sobre esas cosas (lo sé, tengo que dejar de acordarme de Battlestar Galactica). En general, malilla pero entretenida. 5/10

Person of interest

J. J. Rey Midas Abrams y el hermano y guionista de Christopher Nolan juntos. Y con Benjamin Linus poniendo carita de bueno. Esta tiene que molar. Pues no. Me aburre soberanamente: he visto 4 capítulos y, como no me suelen gustar los capítulos autoconclusivos, la tengo al borde del abandono. La máquina salvadora de víctimas que solo da el número de la seguridad social de la persona que hay que proteger (que curioso, solo en Nueva York) tiene más trampas que una película de chinos, un protagonista todavía más soso que el Jack de Lost (era difícil lograrlo) y una carencia acuciante de trama. Si sigo viéndola solo será porque los cuatro primeros episodios de Fringe me despertaron exactamente las mismas sensaciones y el Abrhams este ya ha demostrado que no es ningún mindundi. Pero, por ahora, mala y aburrida. 3/10

Revenge

Con esta me puse porque empezaba a ver a demasiada gente diciendo que era muy buena. Y por Madeline Stowe. Y madre mía, es la mejor adaptación de El Conde de Montecristo (estaría bien que lo pusieran en los créditos, por cierto) que he visto en mi vida. No deja de ser un culebrón de amor, lujo, odio y venganza, pero a mi me está encantando. Los actores (especialmente ellas) más que correctos; los personajes realista y nítidamente dibujados, pero sin ser pedantes; y la trama exquisita, de estas historias que empiezan mostrándote el final sin pudor y que, aún sin ser excesivamente sorprendentes, te mantienen en tensión y te transmiten emociones. Lleva ya unos cuantos capítulos y sencillamente me está encantando. Es, en mi opinión, de lejos el mejor estreno de la temporada. Mi único temor es que el éxito la lleve a tener miles de temporadas que la estropeen. Por cierto, de todas las que menciono es la única que le he recomendado a mi madre, que consume más series que yo y a la que solo le recomiendo lo que pienso que de verdad merece la pena. 8,5/10

American Horror Story

Solamente he tenido tiempo de ver el piloto, pero voy a seguir con ella. En general solo me gusta el género de terror si está muy bien hecho o si se sostiene por una trama que me enganche de verdad. Es un poco pronto para juzgar si esta historia solamente pretende dar miedo y meter personajes de mal rollo sin parar en la vida de los protagonistas, o si va a desarrollar una buena trama con todo eso. Por ahora, la historia del matrimonio en crisis, el sexo (no me parece excesivo y creo que está muy bien traído, me encanta el detalle de la ama de llaves) y las visiones de mal rollo me están gustando mucho. Una combinación de personajes decentemente definidos con un ambiente que da miedito de verdad, aunque no el suficiente pánico como para no ser capaz de ver la serie sola. Creo que si no tiene demasiadas pretensiones es una serie que puede funcionar muy bien, porque además tiene una buena factura (las escenas de más miedo un poco serie B, pero no pasa nada). Ahora bien, no es una serie apta ni para puritanos ni para miedosos (este punto del miedito hace que no se la recomiende a mi madre). Inquietante y entretenida. 7/10

Once upon a time

Cuentos de hadas y la doctora Cameron, que era lo único que me parecía realmente interesante allá cuando yo veía House. Una serie que sin las piradas de pancho de Joss Whedon y Sam Raimi no habría llegado a existir, pero que a mi me ha parecido muchísimo mejor que la Legend of the Seeker de este último (por cierto, ¿esa serie se sigue haciendo?). Me vi anoche el piloto con poquísima fe, esperándome un pastelón infantiloide y… bueno, creo que no es exactamente eso. Creo que más bien se pitorrea bastante de los cuentos de hadas, aunque a lo mejor aún es pronto para decirlo. Me pareció un planteamiento muy original e imaginativo, el capítulo me tuvo entretenidísima durante sus 43 minutos y, aunque algunas cosas en la ambientación son un poquito cutres (de nuevo, Battlestar Galactica, Lost y Juego de Tronos nos tienen mal acostumbrados), me parece que la amena historia los compensa. Desde el primer momento la serie se presenta sin tapujos: una lucha entre el bien y el mal, lo bonito y lo feo, en la que todos queremos que gane lo bonito y la bruja mala se vaya a su pueblo. Pero para entretenerse parece la mar de adecuada. Si sigue un par de capítulos más así, se la pasaré a mi madre. 7/10

Me dejo un par de series en el tintero: Pan Am, que todo el mundo dice que es genial pero yo no creo que me ponga con ella hasta que confirmen la renovación; y Ringer, el culebrón de amor y lujo protagonizado por Sarah Michelle Gellar del que no sé muy bien qué pensar, porque he visto un cacho del piloto y me pareció entretenido, pero todo el mundo la pone a caer de un burro. Sencillamente no he tenido tiempo para ponerme como Dios manda con ninguna de las dos. Si alguien tiene alguna sugerencia y/u opinión, los comentarios sirven para apuntarlas y que yo las lea.

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Que alguien me lo explique

Se equivocan quienes ironizan con la falta de concreción del Partido Popular a la hora de exponer su programa electoral. Con la derecha gobernando en 15 de las 17 autonomías, su programa político está bien claro. La consigna es simple: liberalismo brutal, privatización de los servicios más elementales y, para el que no pueda pagar las prestaciones privadas, migajas de pordiosero. El neoliberalismo económico, además de la letra, con sangre entra.

Los españoles infringimos al PSOE un castigo memorable en las elecciones de mayo. Normal, los últimos dos años de tropezones, desconcierto y de no tener ni puta idea de lo que hay que hacer les tenían que pasar factura. A cambio nos regalamos unos gobernantes que lo tienen todo mucho más claro. De las recetas milagrosas del PP para solucionar el paro y la falta acuciante de crecimiento no se sabe nada en las comunidades autónomas que gloriosamente gobiernan. Francamente, no hay ni un solo indicio que invite a pensar que el Partido Popular va a saber gestionar la crisis económica mejor el Socialista, puesto que a nivel regional no aportan grandes soluciones. Lo que si está claro es que donde el PSOE ha tratado de mantener, mal que bien, becas de libros de texto, hospitales públicos dignos, medicamentos para nuestros enfermos y ayudas a los pensionistas más necesitados, los populares van a venir a follárselo todo. ¿Por qué vamos a permitir, entonces, que arrasen en las elecciones del mes que viene con una mayoría absoluta como no se ha visto en años?

Estoy deseando ver las caras de los orgullosos ciudadanos que salen a manifestarse junto a antisistemas a los que les interesa más crear sus propios chiringuitos en lugar de viviendas para los que más las necesitan en los edificios que ocupan ilegalmente (que curioso, igualito que los políticos a los tanto defenestran). Estoy deseando ver la cara de toda la gente que grita alegremente Lo llaman democracia y no lo es cuando el PP tenga más poder político en sus manos del que no ha tenido nadie desde los tiempos de la dictadura. Lo estoy deseando porque cuando hayamos destruido al único partido capaz de plantarle cara a la derecha en este país, entonces sí que tendremos motivos para quejarnos.

Necesito que alguien me explique por qué los españoles de izquierdas vamos a hacer esto. Vale que el PSOE no es la mejor opción. Pero es que he votado muchas veces a IU y siempre, sin excepción, me he arrepentido de mi voto: no son un partido serio y no son leales a sus votantes. No merecen mi confianza porque son incapaces de tener una visión realista del mundo. No me gusta Equo porque en general me llevo mal con los ecologistas que exigen el cambio del modelo energético desde sus iPads. No me gustan los antitaurinos ni todos los pequeños partidos de izquierda que se van desgranando de IU: me parecen tan poco serios como aquellos. El PSOE, a pesar de sus fallos, al menos ha demostrado que puede gobernar y otorgar derechos a quien no los tiene. Me parece que afanarnos en humillarlo es tirar piedras sobre nuestro propio tejado. Si alguien sabe explicarme en qué va a beneficiar a los ciudadanos en más que previsible resultado del 20-N, por favor, que utilice los comentarios para explicármelo. Porque yo no lo entiendo.

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15Oct: Que no a todo

Esta fecha me está haciendo reflexionar. Hace un par de días le pregunté a un amigo con el que fui a algunas de las concentraciones de la Puerta del Sol en mayo si asistiría a la manifestación. Me respondió que motivos había. Pero acabó la frase con un pero: la última vez que fuimos a una manifestación bajo la marca del 15-M nos encontramos rodeados de gente que gritaba cosas en las que no creíamos para nada (no, no pienso que vivamos en una dictadura y no, no pienso que el PP y el PSOE sean lo mismo). Y no nos hizo gracia.

Mi amigo tenía las mismas dudas que yo. Una compañera de trabajo bastante metida en esta historia me dice que es una manifestación contra los ataques a los servicios públicos (hasta aquí bien, yo también quiero manifestarme por eso) y contra el rescate a los bancos (supongo que como alternativa proponen el Corralito, que tanto bien le hizo a las clases trabajadoras en 2001, cuando todos sus ahorros sencillamente dejaron de existir) y (cito) todas estas cosas. (Como se verá en las siguientes líneas, mi compañera tampoco debe estar tan bien informada como yo creía)

A falta de explicaciones más claras (y convincentes) me lanzo a los brazos de Google: si voy a manifestarme, qué menos que saber bajo qué manifiesto salgo a la calle, ¿no? Busco y empieza el circo. El primer resultado es la web de Democracia Real Ya, en la que el único manifiesto que hay es el que ya dio vueltas el pasado mayo (no, aquí no hay nada parecido a un programa ideológico, solo una convocatoria). Han pasado seis meses. Alguien tiene que haber elaborado un manifiesto nuevo. Consensuado, con puntos ordenados e ideas. Amos, digo yo que seis meses de asambleas tienen que haber llevado al menos a un puto manifiesto conjunto. Pregunto en Twitter varias veces y apenas obtengo respuestas. Sigo buscando en Google. Empiezo a intuir que hay tantos manifiestos como asambleas locales en España (agárrate a la brocha que me llevo la escalera) y que, mucho de lo que llaman manifiesto no es más que material de convocatoria.

No me acabo de creer lo que voy encontrando, así que decido ir a otra de las webs más importantes: la de #acampadasol. Vivo un momento de alegría cuando leo Programación #15oct Madrid, hago click… y flipo:

12h Asamblea informativa y finalización de la pancarta principal, propuesta por la Asamblea del barrio de los Austrias, en la plaza de los Carros.
12h Comida en el Parque Paraíso de San Blas y taller de camisetas.
12h Saludo al Sol (yoga, vídeo demostración), en Sol.

Saludo al Sol. Como lo leemos. El mundo se va a la mierda y empezamos el sábado con un saludo al Sol. Con dos cojones. ¡Eh! y un taller de camisetas. Para formanos y solucionar del paro.

18h Manifestación Cibeles-Sol

  • En Cibeles se hará una performance frente al cuartel general del Ejército de Tierra, esquina Banco España, con motivo de la participación del Estado español en el escudo antimisiles. ‘Escudo antimisiles versus ‘escudo antimercados‘”.
  • Participación del Coro-protesta.
  • Hay varios grupos de batucadas que han confirmado participar en la manifestación.

Aha. Batucadas. Que bien. Por un momento pensé que podía montarse una manifestación silenciosa o algo. Y un coro. ¡Un coro! Importantísimo, ¿eh? A los banqueros les va a joder la vida. Con un poco de suerte conseguimos matarlos. De risa.

Al llegar a Sol (20h aprox.)

  • Flash-mob ‘La Muerte’ (actuación/performance multitudinaria): Nos tiraremos todxs al suelo, representando a todas las personas que mueren en el mundo, con banqueros de pie riéndose (duración aproximada: 1 min.).
  • Grito mudo (a ser posible con pegatinas con el símbolo del euro o del dolar en la boca) (duración aproximada: 1 min.).
  • Actuación Orquesta Solfónica: 9ª de Beethoven.
  • Actuación Coro-Protesta.
  • Presentación del escudo antimercados: un hechicero actuará contra la magia negra de los mercados.

TodXs nos tiraremos al suelo. Y cuando nos levantemos la gente seguirá muriendo. De puta madre. Lo del mago de los mercados es una genialidad ¿eh? Lo de Beethoven me parece lo más sensato que he leído hasta ahora: con suerte alguien tiene a bien pensar mientras escucha la música. Y lo del grito mudo… bueno, ¿qué decir? Recuerdo haberlo hecho en alguna de las concentraciones de mayo y dos días después ver como Esperanza Aguirre ganaba las elecciones por goleada. No entendí muy bien su función.

22:00-23:30h Asamblea en Sol

  • Lectura del manifiesto global.
  • Punto de información de la jornada de movilización (Comisión Internacional, Comisión Estatal, APM).

Una fascista como yo tendería a preguntarse dónde cojones está el link al manifiesto global que pretenden leer. Lo prometo, en la web no está. El programa sigue, pero creo que este post ya es lo suficientemente aburrido y que he llegado a mis propias conclusiones: el programa para la manifestación de mañana es uno de los mayores insultos a la inteligencia que he visto en mucho tiempo, completamente vacío de ideas, propuestas sólidas y/o soluciones. Cháchara inútil y populista que me produce vergüenza como persona de izquierdas que soy. Yo mi #15Oct ya he decidido cómo celebrarlo: el próximo 20 de noviembre, en las urnas, con mi papeleta en la mano. Y después, que Dios reparta suerte. Porque la vamos a necesitar.

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True Blood resurge (más o menos) en su cuarta temporada

Sookie Stackhouse: y parecía tonta cuando la compramos

La versión 'tonta' de Eric ha tenido tantas fans como detractoras a lo largo de la temporada

La primera temporada me pareció una genialidad. La segunda me gustó hasta la muerte de Godric. A partir de ahí, todo fue caer y seguir viéndola por inercia. Hadas, hombres-lobo, hombres-pantera y una lista interminable de gilipolleces que nada tenían que ver con la fina ironía de las primeras historias hicieron que casi pasara de ella. Pero, contra todo pronóstico, ayer llegué a una season finale sorprendente, buen cierre de una temporada que, sin la brillantez de la primera, ha sido divertida. Conozco bastante gente que ha dejado de verla: retomadla, porque la cuarta mejora. Ya no hay cuidados paralelismos entre vampiros y otros marginados de nuestra sociedad, elaboradas ironías sobre los fanatismos religiosos ni sexo bien hecho como al principio, pero está graciosa.

AVISO: Lo que sigue contiene enormes SPOILERS que pueden destriparte el final de la cuarta temporada de True Blood. Tu sabrás lo que haces.

  • Sookie, Bill y Eric: Tras el primer ataque de pánico de las hadas (todos tememos el momento en el que ese tema se trate realmente) y demasiadas vueltas con el tema del vampiro tonto (al principio es gracioso, pero tanta estupidez acaba por ser cargante) en el que se convierte Eric, Sookie acaba por aceptar que quiere a ambos pero que no se queda con ninguno. Tengo la esperanza de que Bill y Eric se acaben convirtiendo en el comando gay y la manden a paseo, pero no va a suceder. La temporada próxima Sookie lo intentará con Alcaide y, justo cuando se enamore de él cuando él la perdone por matar a Debie, éste morirá.
  • Tara, Lafayette y Jesús: La historia de la magia de Lafayette y Jesús nunca me convenció, y todos sabíamos que Jesús había llegado a la serie para palmarla cruelmente. No obstante, me dio penita que muriera. El personaje de Tara lleva dos temporadas dando tumbos estúpidos, con su (preciosa) novia desaparecida para siempre y parece que quedándose una vez más en Bon Temps. Por supuesto, no morirá: aparecerá algún vampirazo para darle su sangre y santas pascuas. Vaya drama de final. La historia del fantasma de la chica negra me pareció una chorrada inmensa, totalmente accesoria y falta de ritmo o interés.
  • Jason, Jessica y la gente pantera: Jessica es mi personaje favorito de la serie. No tiene mucho peso pero es gracias a eso que todavía no se ha vuelto en un plastazo como Eric o Bill. Jason cada vez me gusta más. Tras el terrible principio de la temporada, está claro que el tema de la gente pantera no está cerrado ni de lejos. Me ha encantado la reaparición del reverendo Newlin, pero tranquilos, apostaría a que no es un vampiro: recordad que el último capítulo se desarrolla en Halloween, y lo más probable es que solamente lleve colmillos de pega para acojonar a Jason. De todos modos, cualquier reaparición de los personajes de aquella secta es una gran idea.
  • Sam y familia: La familia de Sam nunca me gustó, eran demasiado estúpidamente malos. Me he alegrado con todas y cada una de sus muertes. La nueva novia de Sam es carne de cañón para morir en la próxima temporada. En general Sam me parece un personaje desaprovechado y habría querido que matara a su hermano para que pudiera quedarse con el poder de convertirse en otra gente.
  • Arlene, Terry y el Sheriff: Todo indica que los dos primeros, que empezaron como entrañables secundarios, van a tener un papel importante en la trama de la quinta temporada. Terry siempre me encantó, darle más peso será sin duda la mejor forma de joder el personaje. Parece que su pasado en Irak va a llamar a la puerta. Las adicciones al V en la serie ya empiezan a aburrir, pero bueno. Las historias de estos nunca pasan de divertidas a interesantes, pero están bien en la serie.

En general todo el tema de las hadas y la magia me echaba para atrás, pero no puedo negar que ha acabado siendo divertido. La mayoría de los capítulos me han dejado con ganas de más. El personaje de Marnie me ha parecido interesante y no demasiado mal dibujado, de modo que el villano de la temporada me ha dado juego. Menos interés me despierta la segura reaparición de Russell Edgington, que es tan malo y tan poderoso como el Imperio Galáctico, lo cual le convierte en algo tedioso. No me hace gracia la perspectiva de una quinta temporada con él. De las hadas ni hablo, porque me despiertan curiosidad cero.

¿Y a ti? ¿Qué te ha parecido? ¡Usa los comentarios! 😀

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La Piel Que Habito, Pedro Almodóvar y lo mala que es la envidia

Envidia. Pura y dura envidia ante un talento incomparable que cada pocos años no puede evitar volver a sorprendernos, una y otra vez, con su inagotable universo personal y su sensibilidad para lo meramente bello. Envida es la única explicación para que los críticos de los principales periódicos de nuestro país despellejen (y nunca mejor dicho) como lo han hecho La Piel Que Habito. Especialmente hiriente es la crítica de Carlos Boyero en El País, en la que tacha de grotescos e involuntariamente cómicos algunos de los momentos más emocionantes del film. Por como habla y escribe, mucho me temo que el señor Boyero lleva años confundiendo su propia estupidez y la del público más básico con la palabra de Dios. Y va a ser que no.

Puedo comprender que la rebuscada y enfermiza historia relatada en La Piel Que Habito no guste a todo el mundo. Es normal, es un relato de por y para dementes. Pero de ahí a descalificarla a ella y a todo su equipo (director manchego a la cabeza, por supuesto) sin piedad, cuando vivimos en un país que ensalza a mindundis sin la más mínima sensibilidad como Alejandro Amenábar, me parece simplemente de vergüenza. De vergüenza porque, independientemente de la narración, técnicamente la película es un festival de belleza. La madurez de Almodóvar se demuestra en la perfecta geometría de cada plano, en el tratamiento del color y en el lenguaje corporal de sus actores: las escenas de Elena Anaya practicando yoga, el detalle de las alfombras vistas desde arriba, el color de la sangre en las escenas de laboratorio… todo en La Piel Que Habito rezuma estilo, buen gusto y saber hacer. La desgarradora banda sonora de Alberto Iglesias (disponible en Spotify) también contribuye a intensificar todavía más la experiencia de su visionado.

No voy a mentir: quien vaya al cine esperando ver al Almodóvar de Volver o de Mujeres Al Borde De Un Ataque De Nervios, va a salir echando pestes. Obviamente los detractores de toda la vida de Pedro también pueden ahorrarse la entrada. Pero a toda persona que quiera ver algo distinto, intenso, hermoso, bien hecho y que no le va a dejar indiferente, le animo a que pague su entrada y opine sobre la película. Con un poco de suerte puede unirse al club de dementes a los que La Piel Que Habito nos ha fascinado.

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